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¿Qué es más increíble? ¿Que alguien vaya con esta pinta al cine a la sesión de las 4 de la tarde, o que nadie -absolutamente NADIE- la mire durante más de medio segundo? Yo casi diría que lo segundo, ¿no? Y es que así es NY, vayas como vayas, nadie se te quedará mirando… ¿No es maravilloso? En mi Valladolid del alma ya le habrían sacado cantares 🙂

Os dejo una foto, una pena que no pude sacarla por delante porque tampoco tenía desperdicio (cara maquillada de rosa y verde con unas pestañas que podrían cruzar el estrecho).

 

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…es lo que me he echado cuando vi la etiqueta de esta cerveza. Original es, desde luego 🙂



Trabajar donde trabajo me brinda numerosas oportunidades de ampliar mi (en su día estrecha) visión del mundo. Hoy, charlando con uno de mis alumnos, he sentido que aprendía una nueva lección. O mejor que aprender, podría decir “interiorizar”, porque viniendo de una persona como él (cuyo país tiene una historia política extremadamente complicada y cuyo trabajo es tremendamente delicado en este sentido) no “oyes” las palabras sino que te anidan dentro.

Él me preguntó que qué pediría yo a los políticos, y yo respondí “honestidad y coherencia”. Él, suspirando lo suficientemente profundo como para que su gesto fuera percibido, me dijo: entonces no existiría ninguno. Yo, que siempre me resigno a creer que todo está perdido, hice el amago de responder, pero él me dijo: Mira, Cristina, voy a darte un consejo que yo siempre sigo para que mi alma no caiga enferma. Pase lo que pase, nunca cometas el error de politizar ni tu lengua ni a tus amistades. La política es un remedio necesario para el sistema y un veneno sutil para el alma. Manten la tuya y la de tus seres queridos sana.

I will, I promise.

Así lo haré, prometido.


Después de que ayer un billete anunciado por 39$ se convirtiera al final de la transacción en un billete de 125$ (que no compré) pensé que ya nada podría sorprenderme más. Inocente de mí…

Para mi sorpresa y disgusto, me he encontrado con un anuncio de la compañía aérea United Airlines plantado en plena zona cero que dice “Te va a gustar donde vamos a aterrizar”. Teniendo en cuenta que allí “aterrizaron” dos aviones que mataron a miles de personas, me parece cuanto menos de mal gusto. Y el hecho de que sea un despiste no me vale, hay cosas en las que uno no puede fallar.

(Ojo I: el fallo es de la agencia de publicidad, no de la compañía. Ojo II: la frase suena mucho más fuerte en inglés que en español, creo yo).

Os dejo la foto para que lo veáis.


Uno sabe que hay gente que no da para mucho, pero francamente, la estupidez de algunos nunca dejará de sorprenderme. Y para ejemplo, un botón: un jubilado de la MTA (empresa que gestiona -como el cul*- el transporte público de NY) llamado Robert Fitzpatrick ha decidido invertir la friolera de 140.000 $ para avisarnos a todos de que el 21 de mayo viene Jesucristo a llevarse al cielo a los creyentes “de verdad” (parece que hay niveles en el asunto). El resto, aparentemente, nos quedamos aquí durante 5 meses más para sufrir hasta que el 21 de octubre se destruya el universo (muy piadoso, sí señor). Y quien quiera flipar aún más, que pinche aquí. El mundo se acaba y yo con estos pelos…

Roberto, hijo, gracias por las buenas intenciones, pero creo que has entrado en la escasísima lista de tontos de remate que tengo. Gracias a ti tenemos la ciudad llena de camioncitos y carteles con el absurdo mensaje. Anda que gastarte los ahorros de toda tu vida en eso…Es como para correrte a gorrazos. A veces, la intención no es lo que cuenta.

Os dejo una foto del campeón.


Hace tiempo que estoy un poco confundida con este asunto. La duda que tengo es si nuestra lengua materna es la que hablamos en casa con nuestros padres (y que aprendimos en primer lugar como bebés) o si es la lengua en la que somos escolarizados.

Yo siempre he pensado que la verdadera lengua materna es aquella en la que te sientes más cómodo hablando, la que te permite expresarte con mayor riqueza, la que puedes usar haciendo esos malabarismos y juegos lingüísticos que te resultan mucho más difíciles de hacer en lenguas aprendidas. La cuestión es si esto se puede aplicar a la lengua que aprendiste con tus padres en casa o la que usaste en tus estudios.

Después de mi experiencia en Nueva York puedo decir -pero no con total certeza- que es la lengua en la que haces tus estudios. He observado a muchos latinos de segunda generación que, a pesar de hablar español en su casa, prefieren hablar en inglés con sus hermanos o con sus amigos. Por otro lado, muchos tienen dificultades para escribir el español de forma correcta y apropiada.

No sé, voy a seguir observando a ver si logro dar con una respuesta. Sería interesante saber qué piensa el resto de personas que tienen o han tenido la suerte de vivir en contextos bilingües.


…que no celebra el Día de Madre, el Día del Padre o San Valentín? ¿No hay alguien por ahí que considere indigno y hasta casi ridículo que se instaure un día oficial para expresar sentimientos y, lo que es peor, sentir la presión socio-comercial de tener que comprar algo?

Toda la bendita semana me han estado friendo a publicidad y ofertitas para el Día de la Madre, llevo varios días oyendo quejas del tipo “puf, y este domingo me toca ir a visitar a mi madre” y, francamente, me resulta patético.

Menos regalitos, menos Días de la Madre (y similares) y menos hipocresía, please. Que para querer a alguien no hacen falta regalos ni días oficiales, ¡¡que nos están tangando, hombre, y no nos damos ni cuenta!!

En tal caso, quizás podríamos pensar en celebrar El Año de la Madre, del Padre, del Hermano/a, del Esposo/a, del tío, de la tía, del amigo, etc (ah, y se celebraría cada año durante -por supuesto- todo el año).

(Traducción: arriba pone “Feliz Día de la Madre”, abajo pone “limpiando después del Día de la Madre”)